domingo, 1 de junio de 2014

Historia de la evolución parte IV: Conquistando el mundo

 
   Los primeros fósiles de homínidos encontrados fuera de Africa tienen 1,8 millones de años y proceden de dos regiones muy separadas entre sí; Georgia y Java. En el yacimiento de Dmanisi, en Georgia, se han excavado cuatro cráneos y mandíbulas más primitivas que la especie Homo ergaster, por lo que cabe pensar que sus antepasados abandonaron Africa algún tiempo antes de que apareciera allí esta especie. A los restos de Dmanisi se les ha dado el nombre de Homo georgicus.
 
  En Java, hay muchos cráneos de una especie llamada Homo erectus que también se encuentra en China. Estos homínidos no llegaron a Java nadando, sino que entonces la isla era parte del continente. En épocas frías durante las glaciaciones, el nivel del mar desciende muchos metros y emerge la plataforma continental en la que se levanta Java.
 
  Hay autores que incluyen la especie Homo ergaster dentro de la del Homo erectus, pero otros separan estos fósiles africanos de los asiáticos. El Homo erectus habitó Java hasta tiempos muy recientes, cuando ya había aparecido nuestra especie, aunque a lo largo de su dilatada historia evolutiva esta especie cambió considerablemente.
 
  El yacimiento de Dmanisi está al sur de Cáucaso; una gran barrera montañosa que separa Europa de Asia. Es posible pero no seguro, que el Homo georgicus fuera el primer europeo y que traspasara el Cáucaso poco después de llegar a Georgia desde Africa.
 
                           El extraordinario yacimiento de Dmanisi fue descubierto al excavar
                           las ruinas de una antigua iglesia bizantina
 
 
  Las primeras pruebas de presencia humana en Europa son utensilios de piedra y han aparecido en tres yacimientos españoles que tienen mas o menos la misma antigüedad; entre un millón y cuarto de años y un millón y medio. Dos de los tres yacimientos se encuentran en Orce, Granada y el tercero en Atapuerca, Burgos. Los yacimientos granadinos se hallan al aire libre y el burgalés en una cueva llamada la sima del elefante. Como no se han encontrado restos humanos asociados a las piedras, se ignora quien las fabricó. Hay que esperar a una fecha más reciente; 800.000 años, para conocer a los primeros europeos, cuyos huesos se han hallado en otra cavidad del yacimiento burgalés; la gran dolina.

domingo, 18 de mayo de 2014

La gran mancha roja de Jupiter está encogiendose

 
   Las últimas imágenes que nos trae el telescopio espacial Hubble así lo demuestran; la tormenta más conocida y famosa del sistema solar está disminuyendo su tamaño. Desde que fue descubierta aparece con su mínimo diámetro.
 
 
 
  La gran mancha roja fue descubierta hace dos siglos y medido sus más de 40.000 km de ancho y en la década de 1930 ya se sabía que estaba encogiendo y que se estaba acelerando; en la década de 1980 su tamaño pasó a los poco más de 23.000 km de ancho. La última medición estimada por el Hubble es de unos escasos 16.500 km de diámetro. La medición se hizo este 21 de Abril.
 
  La NASA estima que está encogiendo unos 1.000 km por año. Si su encogimiento sigue a esta velocidad nuestros pequeños telescopios no podrán observarlo en pocos años. Será éste el fin de la maravilla del gigante gaseoso?
 
 


domingo, 11 de mayo de 2014

El niño del lago Turkana

 
   Se trata de uno de los hallazgos más extraordinarios de la historia de la paleoantropología, pues consiste en casi la totalidad del esqueleto ( solamente faltan los huesos de los pies y casi todos los de las manos) de un individuo inmaduro de cerca de 1,6 millones de años de antigüedad. Fue hallado en 1984 por el equipo liderado por Richard Leakey en la localidad de Nariokotome, en la ribera occidental del lago Turkana en Kenia. De manera general se atribuye a la especie Homo ergaster, que algunos denominan Homo erectus africano.
 
  La edad de la muerte de este ejemplar es motivo de discusión, pero puede situarse, con bastante fiabilidad, en torno a los diez años, lo que explica su apodo. Este fósil constituye una oportunidad única de conocer la forma y tamaño corporales de la especie Homo ergaster. En primer lugar, es importante señalar que las proporciones entre brazos y piernas ya eran plenamente humanas (o sea, como la de los humanos actuales), siendo ésta la primera especie de nuestro linaje en presentar esa característica. Por otra parte, se ha podido estimar con bastante precisión su estatura, de alrededor de 1,60 m, con un peso corporal cercano a 45 kg. De haber completado su desarrollo, el niño del lago Turkana podría haber rebasado los 1,80 m de estatura.

La hermana del sol

 
 
   La mayoría de las estrellas del universo bailan junto a una o varias compañeras; son la conocidas estrellas binarias. Nuestro sol no tiene ninguna compañera; al formarse nuestro sol desde una nebulosa gaseosa, éste cogió el 99% de la masa de esa nebulosa y el 1% restante lo forma el resto del sistema solar. Pues parece que habrá que volver a reescribir los libros.
 
   Identificada una estrella que se formó en la misma nube de gas y polvo que la nuestra hace 4.650 millones de años. Eso es, el sol tiene una hermana; visible con prismáticos no lejos de la conocida estrella Vega, esta estrella se halla en la constelación de Hércules. Hace miles de millones de años las dos estrellas nacieron de una misma nube de gas y polvo que con el paso del tiempo estas hermanas se han ido separando; concretamente unos 110 años luz de distancia nos separa de ella, y por consiguiente la vemos tal y como era hace unos 110 años.
 
  "Queremos saber dónde nacimos. Si averiguamos en qué parte de la galaxia se formó el Sol, podremos tener una idea de las condiciones del Sistema Solar primitivo. Eso podría ayudarnos a entender por qué estamos aquí", indica Iván Ramírez, astrónomo de la Universidad de Texas y director del estudio. "A los astrónomos nos interesa saber si las cantidades anómalas de elementos metálicos -más pesados que el hidrógeno y el helio- que vemos en el Sol tienen algo que ver con que exista un planeta con vida. Estrellas que hayan nacido de la misma 'madre' tendrán, en principio, la misma composición, o muy parecida, y podremos saber si eso ha tenido algo que ver con la evolución de la Tierra", explica Santiago Pérez-Hoyos, investigador del Grupo de Ciencias Planetarias de la Universidad del País Vasco que no ha participado en el trabajo.

 
 
   La nube de gas y polvo de la que nacieron estas dos estrellas así como las del resto del universo son conocidas como  los criaderos estelares y pueden medir decenas de años luz, como la Nebulosa del Águila, cuyo tamaño se calcula en 70 por 50 años luz y que contiene unas 460 estrellas. Esas nubes están compuestas en un 90% por hidrógeno, en un 9% helio y en el 1% restante por otros elementos cuya proporción varía de una a otra. Dentro de esas formaciones, la gravedad da de vez en cuando lugar a aglomeraciones de gas. Cuando la densidad de una de esas acumulaciones llega a un punto determinado y los núcleos de hidrógeno empiezan a fusionarse para dar lugar a helio: así nace una estrella.  Hace mucho que se buscan estrellas hermanas de la nuestra. "Durante un tiempo, se creyó que el Sol podía haber nacido en el cúmulo Messier 67, que está en la constelación de Cáncer, pero esa posibilidad se ha descartado", apunta Pérez-Hoyos. .
 
  Ramírez y su equipo han descubierto a la primera hermana del Sol  tras examinar treinta estrellas candidatas mediante espectroscopía de alta resolución: dónde habían estado y hacia dónde van en su viaje alrededor del centro de la galaxia. Al combinar ambos tipos de datos, solo una candidata encajaba con lo esperado: HD 162826, una estrella un 15% más masiva que el Sol.  El proceso, trabajoso, se verá simplificado cuando entre en servicio dentro de unos meses la sonda Gaia de la Agencia Espacial Europea, que viaja en la actualidad hacia un punto alrededor del sistema Sol-Tierra desde el que, durante cinco años, hará un mapa tridimensional de la Vía Láctea y situará con precisión nada menos que 1.000 millones de estrellas. "El número de estrellas que podremos estudiar se multiplicará por 10.000", asegura Ramírez. Con las coordenadas de todos esos astros, los astrónomos buscarán a parientes del Sol concentrándose en "ciertos elementos químicos clave" que varían mucho entre estrellas y dependen de dónde nació cada una, ha explicado el científico peruano.
 
   ¿Qué hace que estrellas como el Sol y su hermana estén, con el tiempo, separadas por más de 1.000 billones de kilómetros o 110 años luz? "Las estrellas siempre nacen en familia, en grupos que pueden ir de unas pocas a centenares. Pasado algún tiempo, lo normal es que se disgreguen y cada hermana se vaya a vivir a un sitio distinto. Si se separan, es porque, en su viaje alrededor del centro de la galaxia, pasan cerca de otros objetos y la fuerza de la gravedad de esos objetos da un tirón más fuerte a la estrella más próxima que a la más lejana. Eso hace que cambien sus trayectorias y lo que es una pequeña diferencia al principio, con el paso de miles de millones de años, aumenta hasta centenares de años luz", ilustra Pérez-Hoyos. Un grupo de estrellas recién nacidas visible a simple vista, y todavía juntas, es el de las Pléyades. "Dado que están en el plano de la galaxia, lo más probable es que acaben separándose", augura.
Identificar varias hermanas del Sol serviría, en principio, para intentar reconstruir sus historias y rebobinar la película para ver dónde estuvieron juntas. Es decir, dar con su lugar de nacimiento. Esas estrellas hermanas pueden estar muy cerca. Además de dar con la cuna, tener hermanas del Sol permitirá a los científicos ver cómo evolucionan los gemelos estelares expuestos a diferentes influencias.
Ramírez cree que hay una pequeña probabilidad de que alguna de esas hermanas del Sol también tengan planetas con vida. Especula con que, cuando se estaban formando en el cúmulo estelar, las colisiones pudieron lanzar trozos de planetas de un sistema solar naciente a otro y tal vez incluso pueden haber sido responsables de traer la vida a la Tierra. "Podríamos decir que las hermanas del Sol son candidatas clave en la búsqueda de vida extraterrestre", dice el astrónomo.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 


domingo, 4 de mayo de 2014

Historia de la evolución Parte III: Más cerebro, menos tripas y el estirón

 
   Hace unos dos millones de años convivieron en Africa varios tipos de homínidos y posiblemente aun quedaban los últimos australopithecus, mientras que se abrirían dos líneas evolutivas nuevas. Una de ellas serian los parántropos que sobrevivieron hasta hace un millón y cuarto de años. Los parántropos eran muy parecidos en cuerpo y mente a los australopithecus y la selección natural los escogió para su extinción. La otra línea evolutiva de los australopithecus es la que conduce al humano actual; con un cerebro más grande y caninos más pequeños se han encontrado multitud de fósiles en Africa  y se les ha dado el nombre de Homo habilis.
 
  Los huesos mas representativos cuentan con algo menos de dos millones de años. Probablemente esta especie no fuera en el aspecto exterior de la cabeza, en altura y proporciones muy distinta al australopithecus, aunque sabemos que ya tallaban la piedra y que dispusieran de cierta tecnología lítica. Los cambios climáticos en el pasado indican  que el Homo habilis y los parántropos  surgieron de una época de enfriamiento y aridificación del planeta, que hizo retroceder la selva lluviosa a favor de la sabana. Precisamente estados especies prosperaron porque fueron capaces de adaptarse a los nuevos medios, mas abiertos, en contra de sus antepasados los  australopithecus.
   En el Homo habilis hay una hipótesis que relaciona el crecimiento evolutivo del cerebro con el cambio de dieta; consumían cantidades mayores de carne y grasas animales, que son de más fácil asimilación que los productos vegetales. La fabricación de utensilios de piedra permitió desgarrar la carne de los animales muertos; al carecer de caninos grandes y cortantes, usaron estas piedras talladas como herramientas. También sabemos que el Homo habilis consumía carroña.
 
 
 
  Hace 1,8 millones de años aparecen en el registro fósil unos homínidos mucho más parecidos a nosotros que el Homo habilis. Su cuerpo ya era de nuestra estatura y el cráneo se había modificado expandiéndose el cerebro y reduciéndose la cara y muelas. El nombre dado a esta especie es el de Homo ergaster; el humano actual estaba naciendo. 
 
   El periodo cronológico de esta especie es de aproximadamente de 1,8 a 1,4 millones de años. En algunos yacimientos de Sudáfrica se encontraron restos del Homo ergaster con los últimos parántropos. El Homo ergaster es una de las especies fósiles mejor conocidas en la actualidad ya que se disponen de numerosos fósiles; El representante más conocido es de un esqueleto casi completo de un niño de 10 años que murió hace 1,6 millones de años; conocido como El niño del lago Turkana. Se ha estimado la estatura de este esqueleto y sabemos que el niño medía 1,60 metros de altura, lo que significa que en su edad adulta podría llegar a los 1,80 metros. En esta especie se dio unas proporciones entre los miembros y la estatura más humanas que simiescas y también un gran incremento del encéfalo alcanzando un peso encefálico medio de 805gramos; -los australopithecus tenían una masa encefálica de 436 gramos y el Homo habilis de 619 gramos-;  También inventó una nueva forma de tallar la piedra conocida como modo achelense.
 
 
 

jueves, 24 de abril de 2014

Lucy; nuestra primera madre

 
   Se trata de un esqueleto parcial de un ejemplar adulto de la especie Australopithecus afarensis. Fue hallado por un equipo internacional dirigido por Donald Johanson y Maurice Taieb en 1974, en la localidad de Hadar, situada en la región etíope de Afar. Su antigüedad ronda los 3,25 millones de años y ha sido atribuido al sexo femenino a partir de la morfología de los huesos de la cadera. Este esqueleto, uno de los mas completos de los que se dispone de los primeros homínidos, incluye la mandíbula, fragmentos del cráneo, costillas, vértebras, escápula y fragmentos de ambas extremidades como el húmero, fémur, tibia, peroné y algunos huesos de manos y pies.
 
  El estudio del esqueleto de Lucy ha permitido conocer con gran detalle algunos aspectos fundamentales de la anatomía y biología de la especie Australopithecus afarensis. Así, se ha podido establecer que su locomoción era plenamente bípeda y también se han podido estimar con gran precisión la estatura, alrededor de un metro, y el peso corporal, sobre los 30 kg, de una hembra promedio de esta especie. Además se ha podido determinar que sus piernas eran relativamente, en comparación con la longitud de sus brazos, más cortas quela de los humanos actuales pero más largas que la de los chimpancés.
 
 Este descubrimiento permitió estudiar la anatomía de los huesos de la cadera y de las piernas; los resultados apuntaban a que el tipo de locomoción era bípeda. No obstante, se estableció una polémica entre quienes pensaban que se trataba de un bipedismo "pleno" y quienes pensaban que se trataba de un bipedismo "imperfecto". El hallazgo de los rastros de pisadas en el yacimiento de Laetoli, en el que se conocían restos de esta especie de homínido, vino a despejarlas dudas. El estudio de las pisadas reveló que fueron realizadas por un Australopithecus afarensis que caminaba sobre sus extremidades inferiores del mismo modo como lo hacemos los humanos actuales.
 
  El nombre de Lucy es un homenaje a la canción de los Beatles "Lucy in the sky with diamonds".
 
 


martes, 22 de abril de 2014

Historia de la evolución Parte II: Los Australopitecus

 
   Son sin ninguna duda homínidos; y rama directa que llevará hacia el Homo sapiens. Pero no siempre fue así,; en 1925 se descubrió el primer fósil de austalopithecus, de una cría de esta especie hallada en Taung, Sudáfrica, conocida como la niña de Taung. La razón por la que los primeros australopitecus no se considerarían homínidos sería porque resultaban demasiado "simiescos" en el cráneo aunque ya fueran bípedos. Se esperaba un cráneo más pequeño y un cerebro más grande pero el cerebro era escasamente mayor y una cara proyectada hacia delante.
   Además otra característica de esta especie eran sus caninos; una muelas bastante más grandes que los chimpancés y humanos actuales; si descendemos de un homínido con muelas pequeñas como las tres especies pre-australopitecus entonces las muelas se agrandaron en el australopitecus para volver a reducirse nuevamente. Aplicando el principio de parsimonia se supone que en la evolución no es frecuente que se modifique un rasgo para luego volver a la situación original; sin embargo y conociendo que el australopitecus es descendiente directo nuestro parece que eso fue lo que precisamente ocurrió.

   Pero ¿cómo pudo ocurrir?  Los primeros homínidos se alimentaban de frutos maduros que no necesitaban triturar la comida demasiado, los australopitecus incorporaron a su dieta productos vegetales de difícil asimilación que requerían muelas mayores; y finalmente en una tercera etapa la incorporación de carne al menú ayudado de herramientas habrían llevado a que las muelas se redujeran nuevamente.
 
  El tamaño medio de esta especie en las hembras apenas superarían el metro de alto mientras que los machos llegarían al metro y medio; sus manos ya serian muy parecidas a las nuestras y en cuanto al bipedismo hubo debate de décadas de  si serian bípedos torpes o eficaces. Ahora sabemos que caminan como nosotros al estudiar los fósiles de australopitecus y sobre todo por las huellas halladas en el yacimiento de Laetoli  hace tres millones y medio de años.

   El fósil de australopitecus mas famoso aparte del niño de Taung, es un esqueleto bastante bien conservado de una hembra a la que sus descubridores apodaron Lucy; se encontró en Etiopia y data de tres millones de años. Pero en la actualidad se está excavando un ejemplar más completo, esta vez de un macho en una cueva de Sudáfrica; Sterkfontein. El ejemplar aún permanecen la roca y conserva todos los huesos articulados. El apodo es Little foot. 

  Las especies mas modernas de australopitecus datan cerca de dos millones y medio de años y en yacimientos se hallaron marcas de corte en animales probablemente realizadas por los homínidos lo que da a entender que ya usaban ciertos instrumentos de piedra. Estos homínidos pueden ser calificados como primates forestales porque la mayor parte la pasaban en bosques, aunque los yacimientos se encuentran en zonas lacustres. Seguramente su hábitat no era una selva lluviosa cerrada, sino un mosaico de bosque y sabana arbolada.

                                           Austalopitecus en la roca de Sterkfontein